Por qué creamos OncePix
Cada evento tiene un fotógrafo oficial y cincuenta no oficiales. El fotógrafo consigue la foto posada de la pareja. Los cincuenta invitados capturan todo lo demás: la reacción en la cara de alguien dos mesas más allá, el chiste que hizo reír a toda la sala, el segundo exacto en que se apagaron las velas del pastel, visto desde un ángulo donde el fotógrafo no estaba.
Esas otras cincuenta fotos normalmente no van a ninguna parte. Se quedan repartidas en cincuenta teléfonos, en cincuenta rollos distintos, la mayoría sin compartirse más allá de un mensaje de WhatsApp a quien sale en la foto.
OncePix existe para reunirlas todas. Cada invitado recibe su propio rollo limitado de fotos, tomadas directamente desde el navegador de su teléfono, sin app, nada que instalar. Nadie ve las fotos de los demás hasta que el evento termina, momento en el que todos los rollos se unen en un único álbum compartido: todos los ángulos, todas las mesas, todas las partes de la sala donde alguien estuvo.
Esa es toda la idea, en el fondo, no es una cámara mejor, son más cámaras, apuntando en más direcciones, sostenidas por quienes de verdad estuvieron ahí.